1992 - 1993. PACÍFICO NEGRO

Pacífico.- Nombre de un barrio de Madrid situado entre Atocha, Retiro y el Puente de Vallecas. Lugar de residencia del autor entre los 2 y los 24 años. Antigua barriada industrial y militar convertida entre los años cincuenta y noventa del siglo XX en zonas residenciales de alta densidad.

Negro.- Palabra que definía perfectamente el ambiente tormentoso y oscuro del tránsito de la euforia al desencanto, de la alegría inversora de los fastos del 92 a la nunca bien asumida crisis económica, política, social, cultural y moral que se evidencia, mudamente, en el 93. Crisis que tuvo un especial calado en el mercado del arte y en el mundo del arte español de la época; crisis silenciosa, celosamente guardada y nunca bien estudiada.

Trabajo y estudios.- Palabras unidas e insistentemente repetidas en un ambiente familiar en tránsito de la Galicia rural al Madrid industrial y en crecimiento económico. Trabajar, estudiar, trabajar, estudiar, trabajar, estudiar…en el horizonte, la riqueza y el bienestar.
Pacífico Negro.- Se proyectó una obra que enlazara y formara una red horizontal y compacta a través de sucesivos anudamientos en puntos de intereses personales y de ideación de designios: la práctica de la pintura (muerta), el trabajo físico material, artesanal y repetitivo, la debilidad del mercado y la crítica al mismo, el tiempo como territorio reglado y tasado, y la fragilidad temporal y espacial del binomio trabajo/ estudio.

El trabajo consistía en localizar y censar cualquier elemento que pudiera aparecer como pintura negra, catalogarlos y ficharlos. Los soportes (tela de algodón a imprimar sobre tablero de madera y bastidor del mismo material) de 100 x 100 cts. estaban hechos a mano y escéptica y aburridamente pintados. Se numeraron a partir del 1.
Los cuadros serían expuestos en una Galería de Arte. Se hizo un cálculo contable según el cual el número uno saldría con un precio de 1000 pesetas, el nº 2, 2000, el 3, 3000…
Estos datos se contrastaron con los costes de producción (el artista trabajaba gratis) y en el punto en el que gastos reales e ingresos previstos se igualaban, la serie se acababa. Se trataba de un trabajo sobre la realidad: el mercado del arte estaba a casi cero y trabajar y no percibir nada a cambio parecía lo más oportuno. De las ventas previstas y previsibles la galería sí obtendría su correspondiente 50 %. Pacífico Negro se expuso y comercializó en la galería CAZ de Zaragoza.
La serie funcionó, los cuadros se vendían de menor a mayor precio y lo mejor estaba por venir. Una disputa entre los dueños del local de la galería y el titular de la misma acabó en cierre; los propietarios robaron un número indeterminado de unidades de P. N. así como obras de otros reconocidos artistas. Están en paradero desconocido.

-Pinturas sobre tela y madera.

-40 unidades de 100 X 100 cm.